13:31 22-12-2025
Cómo el mortero de arroz sostuvo la Gran Muralla China
Descubre cómo la Gran Muralla China se levantó sin cemento: del mortero de arroz a las técnicas en montaña y desierto, y los hallazgos arqueológicos recientes.
La Gran Muralla China figura entre los monumentos más reconocibles del planeta. Sus dimensiones abruman: supera los 21.000 kilómetros. Igual de asombrosa es la manera en que se levantó. Artesanos de la antigua China consiguieron erigir esta inmensa barrera sin herramientas modernas y ni siquiera con cemento. En su lugar, recurrieron al arroz.
Cómo nació la Gran Muralla
La primera fase de construcción comenzó en el siglo III a. C., bajo el primer emperador de China, Qin Shi Huangdi. Entonces la muralla se parecía más a una cadena de fortificaciones separadas que a una línea continua de defensa. Su objetivo central era proteger el país de las tribus nómadas que atacaban desde el norte.
Más tarde, durante la dinastía Ming (1368–1644), la muralla se reconstruyó y se reforzó a gran escala. Fue entonces cuando adquirió los contornos que hoy reconocemos.
Piedra, tierra y arroz: cómo funcionó
Uno de los mayores desafíos fue el terreno: la muralla atraviesa desde montañas hasta desiertos, así que los constructores usaron lo que tenían a mano.
En la estepa, los muros se hicieron de tierra apisonada. Capas de suelo se colocaban entre encofrados de madera y se compactaban hasta endurecer casi como piedra.
En las zonas desérticas, mezclaban arena y grava para dar estabilidad a las estructuras.
En las montañas, los obreros colocaban a mano los bloques de piedra.
El método más llamativo fue un mortero a base de arroz usado en algunos tramos. Al mezclar arroz cocido con cal, se obtenía un aglutinante de gran resistencia que con el tiempo se volvía aún más duro. Investigadores comprobaron que ese mortero de arroz no solo mantenía unidas las piedras, sino que también ayudaba a la muralla a resistir terremotos y erosión. De ahí que esos segmentos hayan aguantado mejor que otros.
Nuevos hallazgos
Pese a décadas de estudios, la muralla aún sorprende. En 2023, arqueólogos identificaron tramos subterráneos en el desierto del Gobi que no se habían documentado antes. Además, algunos especialistas concluyeron que las defensas más tempranas pudieron surgir incluso antes del reinado de Qin Shi Huangdi.
Por qué la Gran Muralla sigue en pie
La Gran Muralla es más que una antigua muralla; es una proeza de ingeniería que demuestra cuán duradera puede ser una obra incluso sin tecnología moderna.
Su longevidad probablemente se deba no solo a la pericia de sus constructores, sino también a ese mortero de arroz glutinoso, que demostró ser algo más que alimento: se convirtió en un material de construcción sorprendentemente fiable.