09:19 20-12-2025
Big Ben en Londres: paradas históricas, averías y mantenimiento
Descubre cuándo y por qué se detuvo el reloj de Big Ben en Londres: de las primeras averías a la restauración 2017-2022. Mantenimiento, precisión con monedas.
Big Ben es mucho más que un reloj: es una abreviatura de Londres y, por extensión, del Reino Unido. Durante más de 160 años, sus campanadas han marcado el pulso de la ciudad, y su mecanismo decimonónico sigue siendo una referencia de precisión. Aun así, ninguna máquina es infalible. Estas son las veces en que se detuvo, por qué ocurrió y cómo se mantiene en marcha.
Primeras averías y contratiempos inesperados
El reloj empezó a funcionar en 1859 y casi de inmediato llegó el primer problema serio: la gran campana que marca las horas se agrietó. La solución fue girarla para que el martillo golpeara en otro punto.
Más tarde, en 1976, el desgaste obligó a detener el reloj. Las reparaciones se prolongaron casi nueve meses. Otra pausa programada llegó en 2007, cuando se apagó temporalmente para labores de mantenimiento.
La pausa más larga
El gran silencio llegó en 2017, cuando comenzó una restauración de la torre de gran envergadura. Los trabajos se extendieron casi cinco años; durante ese tiempo el reloj estuvo fuera de servicio y las campanadas sonaron solo en ocasiones especiales, como Nochevieja.
La restauración concluyó en 2022. El reloj no solo volvió a funcionar, también recuperó su aspecto histórico: las agujas y los números se repintaron de azul, como en el siglo XIX.
La última parada registrada en 2022
Incluso tras la restauración, en agosto de 2022 el mecanismo se apagó de forma temporal y deliberada para instalar componentes clave del sistema actualizado. Pausas planificadas como esta son habituales para preservar la precisión y la fiabilidad.
Cómo se mantiene en marcha Big Ben
Pese a su edad, el mecanismo funciona sin tecnología digital moderna. La precisión se ajusta de un modo poco habitual: añadiendo o retirando monedas antiguas, un afinado que corrige la marcha hasta 0,4 segundos al día.
Las inspecciones periódicas y el mantenimiento lo mantienen en buen estado. Gracias a ese cuidado constante, el legendario Big Ben conserva su exactitud después de tantos años.