13:50 17-12-2025

El criadero de monos de Sujumi: ciencia espacial y visitas guiadas

Descubre el Criadero de Monos de Sujumi: su papel en los vuelos espaciales, vacunas e inmunidad, y cómo visitarlo hoy con recorridos guiados en Abjasia.

By WomEOS - Sukhumi Nursery of monkeys, CC BY-SA 2.0, Link

Cuando se habla de animales en el espacio, casi siempre aparecen primero los nombres de las perras Belka y Strelka. Lo que pocos recuerdan es que los monos también escribieron un capítulo significativo. Su lugar de entrenamiento no fue cualquiera, sino Sujumi, en un criadero único en su tipo que sigue funcionando hoy.

Cómo empezó todo

En 1927, a las afueras de Sujumi, abrió un centro científico singular: el Criadero de Monos de Sujumi. La elección del lugar no fue casual: el clima templado y las laderas verdes ofrecían un hábitat ideal para los primates. Al comienzo, los investigadores se centraron en estudiar enfermedades para comprender mejor cómo afectan a las personas.

Con el tiempo, el criadero se ganó un prestigio que trascendió Abjasia. Allí se realizaron experimentos clave para explorar el funcionamiento de la inmunidad, el desarrollo de tumores y la acción de los fármacos. Más adelante, el equipo asumió el reto de prepararse para los vuelos espaciales.

Monos cosmonautas

Con el impulso del programa espacial soviético, el centro de Sujumi comenzó a entrenar monos para volar. No se trataba de una exhibición: los animales formaban parte de experimentos científicos rigurosos. El objetivo era saber cómo la ingravidez afecta a la salud.

El primer mono preparado en Sujumi voló en 1983, a bordo de un satélite especial que registraba la actividad del corazón, el cerebro y otros órganos. Las conclusiones obtenidas después contribuyeron a que las misiones humanas fueran más seguras.

Qué más hizo el criadero

La labor en Sujumi fue mucho más allá del espacio. Allí se desarrollaron vacunas contra enfermedades peligrosas, como la polio y el sarampión. El criadero se convirtió en un lugar decisivo para probar nuevos medicamentos y comprobar que funcionaran de verdad.

En los años soviéticos, el centro llegó a albergar hasta un millar de monos a la vez. Científicos de distintas ciudades acudían para formarse y colaborar con otros grandes laboratorios. Sólo la escala deja entrever la importancia que alcanzó la institución.

El criadero hoy

Tras la desintegración de la URSS y los años convulsos en Abjasia, la actividad cayó en picado, aunque el criadero nunca cerró. Hoy vuelve a ser una institución en marcha, que continúa investigando virus e inmunidad. Los visitantes, además, pueden recorrerlo en visitas guiadas y ver a los animales de cerca.

El criadero ya forma parte de la vida turística local: la gente llega no sólo por la ciencia, sino para encontrarse con los monos y escuchar las historias del personal, una prueba sencilla de que este lugar tiende un puente entre la investigación y la curiosidad cotidiana.