13:23 16-12-2025
Cómo evitar las trampas en la playa: acceso, tumbonas y servicios
Descubre cómo evitar costes ocultos en playas: acceso limitado, tumbonas de pago y servicios forzados. Consejos para viajar y no pagar de más, sin sorpresas.
Al elegir una escapada, muchos solo quieren desconectar junto al mar, estirarse en la arena y tomar el sol. Pero incluso un simple día de playa puede deparar una sorpresa desagradable. En distintos países, los viajeros se topan cada vez más con situaciones en las que el acceso a la orilla o comodidades básicas como una tumbona se cobran, pese a que se les había dicho lo contrario. Así es como funciona, y así evitar que te pille por sorpresa.
Una playa «gratis»… ¿pero para todos?
En muchos países, por ley las playas deben estar abiertas a todo el mundo. En Sochi y otras ciudades balneario de Rusia, por ejemplo, bloquear el acceso al mar está prohibido. Sobre el terreno, sin embargo, la realidad a veces es otra.
Algunos hoteles y casas de huéspedes colocan seguridad o montan un “control”, dando a entender que la playa es solo suya, pese a que las normas dicen lo contrario.
Ha habido casos en los que se rechazó la entrada a quienes no eran huéspedes. Al final, los turistas o pagan o se van a buscar otro tramo de arena, a menudo no precisamente el más cercano.
Una tumbona, una sombrilla… y una cuenta inesperada
Incluso si logras pisar la playa sin pagar, conviene no bajar la guardia. Es habitual acomodarse en una hamaca bajo la sombrilla y, al poco, que aparezca un empleado a pedir dinero, a veces una suma abultada.
En algunos lugares, como Montenegro, una gran parte de las playas se arrienda a negocios. Técnicamente están abiertas, pero en la práctica el acceso real llega cuando pagas por la tumbona.
Servicios que te encajan sin pedirlos
Estás tomando el sol y se acerca alguien ofreciendo un masaje, una foto con un animal o una bebida. Parece un gesto amable, hasta que reclaman el pago aunque nunca aceptaras nada.
Mucha gente duda en negarse o asume que se trata de cortesía. En realidad, es una forma recurrente de sacar provecho del visitante.
Por qué sigue pasando
Estas tácticas se mantienen porque las sanciones son escasas. Incluso si un viajero se queja, las posibilidades de que algo cambie son mínimas. Además, muchos veraneantes no conocen las reglas locales y no están dispuestos a entrar en confrontaciones. Es más fácil pagar y seguir con el día que estropear las vacaciones. Y justo con eso cuentan quienes montan estos esquemas; cuesta no pensar que algunos apuestan más por la confusión que por el servicio.
Cómo evitar caer en la trampa
Investiga las playas antes de ir. Lee reseñas, consulta mapas y foros. Te ayudará a detectar lugares donde el acceso es realmente libre.
Confirma los precios por adelantado. Antes de ocupar una tumbona o aceptar cualquier servicio, pregunta cuánto cuesta. Mejor aclararlo que discutir después.
Si algo no cuadra, documéntalo. Si te están engañando, toma fotos o video y guarda los recibos. Pueden ser útiles.
No te dé apuro decir que no. Si alguien insiste demasiado con sus servicios, recházalos. Es perfectamente válido.
La clave es estar alerta
Una escapada junto al mar está pensada para ser fácil, no un laberinto de cargos sorpresa. Un poco de atención basta: identifica dónde están las trampas, mantén la guardia y ni la playa más cara te arruinará el descanso.