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La leyenda de la Dama Blanca del castillo de Mir (Bielorrusia)
Descubre la historia del castillo de Mir en Bielorrusia y la leyenda de la Dama Blanca: apariciones, orígenes y lugares donde verla, entre mitos y tradiciones.
Los castillos antiguos guardan con celo sus secretos. Entre sus muros vivieron poderosos gobernantes, ardieron batallas y tomaron forma intrigas. El castillo de Mir, en Bielorrusia, es uno de esos lugares. Hoy no es solo un hito arquitectónico, sino también un reservorio de leyendas. Entre las más difundidas está la de la Dama Blanca, el espectro de una joven noble que, según testigos, aún se deja ver en el castillo.
¿Cómo empezó la leyenda de la Dama Blanca?
Se dice que la Dama Blanca es el espíritu de una niña llamada Sofia Svyatopolk-Mirskaya. Vivió en el castillo de Mir y murió trágicamente a los 12 años. Según la tradición, donde hoy se extiende uno de los estanques del castillo antes había un manzano. Los árboles fueron talados, el estanque apareció más tarde y la familia Mirsky empezó a verse perseguida por desgracias —entre ellas, la muerte de la pequeña Sonia—. Su partida, cuentan, dio origen a la leyenda de la Dama Blanca. El relato, contado una y otra vez, suena menos a historia de fantasmas que a tragedia familiar transmitida de generación en generación.
¿Dónde podría aparecer la Dama Blanca?
Para quien desconfíe de lo sobrenatural, hay cierto consuelo: se considera que la Dama Blanca no hace daño. Testigos la describen como una figura joven, envuelta en un vestido claro, casi blanco. Aparecería solo en momentos concretos —con más frecuencia en primavera y a comienzos del verano—. Dicen haberla visto en la torre de acceso y en la cripta familiar donde reposan los antepasados de Sonia. Tal vez el propio escenario —alturas de piedra y bóvedas silenciosas— haga buena parte del trabajo a la hora de encender la imaginación.
¿Mito o verdad?
Durante siglos se ha discutido acerca de los fantasmas. Hay quien está convencido de su existencia y quien los reduce a cuentos. Lo cierto es que la leyenda de la Dama Blanca ha resistido el paso de las generaciones. En Bielorrusia hay otros castillos con sus propios espectros: en Nesvizh se habla de la Dama Negra, el espíritu de Barbara Radziwill. A diferencia de la Dama Blanca, su aparición se considera un mal presagio.
¿Por qué se sigue hablando de esto?
Historias así vuelven aún más magnéticos los castillos antiguos. La Dama Blanca no es solo un relato de fantasmas, sino parte de la cultura local. Los guías comparten la leyenda con facilidad, y el castillo organiza búsquedas y representaciones teatrales. Puede que esas apariciones no sean más que juegos de luces y sombras, pero invitan a mirar el pasado más de cerca. Y quién sabe: quizá la Dama Blanca realmente esté ahí.