05:43 10-12-2025
Verano en las Maldivas: por qué es buena idea y cómo ahorrar
Descubre por qué viajar a las Maldivas en verano compensa: clima, menos gente, grandes descuentos en resorts y vuelos, surf y esnórquel, y cómo ahorrar.
En verano, las Maldivas seducen por su belleza singular y por la posibilidad de estirar el presupuesto sin renunciar al sueño. La estación no solo regala islas de postal: también trae rebajas sustanciosas en estancias, desde resorts de lujo hasta acogedoras guesthouses. Por eso, para muchos viajeros, los meses más cálidos empiezan a verse como el momento sensato para descubrir este país insular.
El clima veraniego en las Maldivas
El verano en las Maldivas conquista con playas de arena blanca y aguas color zafiro, aunque impone su propio ritmo. La temporada de lluvias puede dejar varios chaparrones a la semana; la ventaja es que suelen durar no más de 20 minutos y el sol recupera el cielo enseguida. En la práctica, la playa casi no se resiente.
En la primera mitad del verano predominan los fuertes vientos del suroeste. Las lluvias caen sobre todo de noche, mientras que el día avanza con la brisa oceánica que acaricia los atolones. La combinación favorece a quienes aman la playa pero prefieren evitar el calor sofocante.
Agosto es la incógnita. Rachas intensas y lluvias frecuentes pueden complicar las inmersiones y las jornadas perezosas a la orilla del mar. A cambio, el aire se siente más limpio y fresco, con una humedad mucho menos marcada, algo que muchos visitantes terminan apreciando.
Si los chubascos tropicales no te echan para atrás, una escapada estival a alguno de los atolones maldivos puede ser un acierto. Es temporada baja: hay billetes más baratos, menos gente y margen para elegir entre atolones destacados como Faafu, Malé y Lhaviyani.
Algunas razones para elegir las Maldivas en verano
Aunque el verano no es el momento cumbre del buceo —las floraciones de plancton y el oleaje más movido reducen la visibilidad—, para los surfistas es un regalo. Los windsurfistas con experiencia encuentran las olas más altas del año, mientras que los principiantes salen ganando si apuntan a mayo-junio o al otoño. En los días despejados sigue habiendo tiempo de sobra para explorar arrecifes y nadar junto a rayas. Los buzos buscan puntos fuertes como pecios y zonas de tiburones: en estas aguas viven más de 20 especies.
El esnórquel brilla con luz propia. Las Maldivas figuran entre los mejores destinos del mundo para ponerse la máscara: en las lagunas transparentes se acercan pequeños tiburones, rayas y peces de arrecife de colores, y un poco más allá aguarda un rico house reef, denso en coral y vida marina. El agua es templada, la visibilidad es buena y los centros de buceo de los resorts emparejan a los huéspedes con instructores experimentados que conocen los lugares más seguros y gratificantes.
Muchos hoteles suman opciones como esquí acuático, catamaranes y windsurf. Las familias también lo tienen fácil, con clubes infantiles en numerosas propiedades.
Tampoco faltan las excursiones de isla en isla: una manera sencilla de conectar con la vida local o de pasar un día romántico en un islote desierto. Para quien valora el sosiego por encima del espectáculo, ese tipo de aventura pausada encaja a la perfección.
Más barato en verano que en invierno
El verano es el momento ideal para un viaje a las Maldivas que cuide la relación calidad-precio. Bajan las tarifas aéreas y los hoteles lanzan descuentos contundentes en habitaciones. Los alojamientos económicos y las guesthouses suelen endulzar la oferta con extras como traslados gratis, mejoras en el régimen de comidas y otros beneficios.
Según expertos, los establecimientos aplican rebajas estacionales de hasta el 60% para sostener la demanda, lo que hace que un viaje en verano resulte aproximadamente un 25–30% más rentable que en invierno. Por ejemplo, Canareef Resort Maldives y Adaaran Resorts ofrecen reducciones de hasta el 68% y el 35% respectivamente, mientras que Cinnamon Hakuraa Huraa y Cocogiri Island Resort Maldives extienden hasta un 50% y un 40% de descuento en estancias y restauración.
Vuelos de verano a las Maldivas desde 60.000 rublos: opciones asequibles
El verano favorece a los viajeros que quieren controlar el gasto sin renunciar a la comodidad.
Los paquetes van desde hoteles con desayuno desde 220.000 rublos para dos personas durante siete noches hasta opciones con todo incluido desde 315.000 rublos para dos, con vuelos y traslados. Para presupuestos más ajustados, las guesthouses son una alternativa: hay tours desde 196.000 rublos por siete noches con desayuno en Noomoo Hulhumale Guest House, a 4 km de Malé.
Los vuelos de ida y vuelta en verano pueden costar entre 60.000 y 80.000 rublos con una conexión. Las rutas más cómodas suelen pasar por Emiratos Árabes Unidos, con escalas de dos a tres horas, y el aeropuerto de Dubái está considerado entre los más confortables. Los billetes con conexión en Dubái pueden ser 25.000–30.000 rublos más baratos que un vuelo directo de Aeroflot, con tarifas desde 65.000 rublos.
Otra opción es conectar con Qatar Airways, con ida y vuelta desde 74.000 rublos. Algunas de las alternativas más económicas son aerolíneas chinas vía Shanghái, alrededor de 60.000 rublos. El inconveniente: la llegada a Malé a las 17:50, cuando los hidroaviones ya no operan; algunos resorts no organizan traslados el mismo día. Aun así, es sencillo pasar la noche cerca de Malé y continuar en barco.
Otros beneficios del verano
La temporada baja trae muchos menos huéspedes —sobre todo en el segmento de lujo—. Las playas, ya de por sí tranquilas, se vuelven realmente solitarias, mientras que en Europa, Turquía y el sur de Rusia es plena temporada alta, con orillas abarrotadas y precios más elevados. Si la calma es la prioridad, la elección casi se impone.
Los expertos señalan varias ventajas del verano: una flora exuberante refrescada por las lluvias pasajeras, privacidad de verdad y mucha menos gente que en otros momentos del año. Con el ritmo desacelerado, los chefs también se animan a probar sabores e ideas culinarias nuevas.
Y los clásicos siguen ahí: naturaleza poderosa, aire limpio, excelente marisco, días de náufrago en islas salvajes, visitas a aldeas locales y, por supuesto, la posibilidad de bucear.