17:44 08-12-2025

Lista esencial para acampar y hacer senderismo en verano

Prepárate para tu ruta de verano con esta guía completa: qué llevar para acampada y senderismo, equipo, ropa por capas, ocio y seguridad. Consejos prácticos.

Nikhil More, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Una ruta de verano es la ocasión perfecta para desconectar al aire libre, respirar aire limpio y dejarse impresionar por el paisaje. Para que ese tiempo sea un descanso y no una fuente de estrés, la preparación pesa: empaca con cabeza, lleva lo imprescindible y evita los errores clásicos de una mochila abarrotada o mal organizada. Aquí va una guía clara y práctica sobre qué llevar para un día de sendero o varias noches bajo las estrellas, para que las sorpresas sean solo de las agradables.

Lo que necesitas para montar campamento

Una tienda resistente. A menos que viajes en autocaravana, una tienda fiable es la columna vertebral de la mayoría de salidas. Valora cuántas personas dormirán dentro, el terreno y el tiempo previsto, además de lo fácil que será transportarla. Las tiendas de tres estaciones cubren de primavera a otoño con buena ventilación y protección frente a lluvia y viento —no frente a extremos invernales—. Los modelos ultraligeros recortan peso y volumen para travesías largas. Las tiendas para una o dos personas son compactas y fáciles de llevar. Las familiares sacrifican peso a cambio de espacio y comodidad, ideales para acampada en coche y estancias largas. En síntesis, elige un refugio que te mantenga cómodo y a cubierto en condiciones veraniegas típicas.

Un buen equipo de descanso. Dormir bien sostiene el viaje, así que opta por un sistema acorde con tu plan y el terreno. En esterillas, las de espuma son ligeras, económicas y duraderas, con aislamiento básico frente a suelo frío y húmedo. Las autoinflables combinan espuma y aire para más confort y calidez, aunque ocupan más. Los colchones hinchables pesan poco, se comprimen y resultan mullidos —eso sí, requieren bomba o buenos pulmones—; los que llevan bomba integrada facilitan el uso pero abultan más. Añade un saco de dormir (con o sin sábana interior) y valora una hamaca con mosquitera si prefieres dormir en el aire: necesita árboles o puntos de anclaje y ofrece gran ventilación con protección contra insectos. Pequeños extras —almohadas, aislantes inferiores, redes antimosquitos— elevan el confort más de lo que parece.

Una silla de campamento cómoda. Tras un día en marcha, la comodidad suma. Las sillas plegables con asiento acolchado y respaldo equilibran soporte y portabilidad. Las tumbonas reclinables añaden ajuste, aunque suelen ser más pesadas. Los pufs compactos —hinchables o de espuma— hacen doble función como cojín. El asiento adecuado convierte el campamento en algo más hogareño sin lastrar la mochila.

Una mesa de campamento. Una mesa simplifica la cocina y el orden del campamento. La opción plegable es directa y ligera. Las mesas hinchables ahorran espacio en transporte. Los sistemas modulares incluyen tableros que se acoplan a otras piezas como mochilas o sillas. Una cocina de campaña completa añade almacenamiento y colgadores para utensilios. Un montaje sencillo hecho por uno mismo también sirve; la idea es crear una superficie práctica que mantenga comidas y equipo lejos del suelo.

Qué empacar para vestir

Vístete por capas para añadir o quitar prendas según cambie el tiempo. Evita el algodón —se seca lento y enfría— y apuesta por sintéticos o lana, que evacuan la humedad y conservan el calor cuando hace falta. Construye el conjunto con una primera capa transpirable (camisetas, térmicas), una capa intermedia de abrigo (forro polar, suéter o cortavientos ligero) y una chaqueta impermeable como capa exterior. Los pantalones de secado rápido gestionan bien los tramos húmedos, mientras que los shorts ganan su sitio en días de calor. La ropa interior funcional mantiene la comodidad. No olvides la cabeza: gorra o sombrero para el sol, y un tubular o pañuelo para proteger cuello, cara o pelo.

Los calcetines de material sintético o lana ayudan a prevenir ampollas y a evacuar el sudor: lleva varios pares. Las mangas largas y los pantalones largos suman protección frente al sol y los insectos, y hay tejidos con defensa UV y repelencia incorporada. Un detalle que se agradece al instante: pocos gestos levantan el ánimo tanto como estrenar calcetines limpios y secos.

El calzado importa. Elige botas de senderismo duraderas, con suela gruesa e impermeabilización, para que te acompañen más de una temporada. Añade sandalias ligeras o zapatillas para el campamento o rutas sencillas. Como extras útiles: gafas de sol con buena protección UV, un reloj con funciones de navegación y un poncho impermeable ligero y compacto para chaparrones repentinos. Un par de elecciones inteligentes aquí hace que todo el equipo rinda más.

Qué llevar para divertirse

Un viaje de verano no va solo de kilómetros y panorámicas: también es tiempo de relajarse. Lleva entretenimientos compactos y ligeros que encajen con el grupo y tengan poco impacto en el entorno. Una baraja de cartas abre la puerta a infinidad de juegos. Los juegos de mesa y de fiesta en formato viaje —Uno, Dobble, ajedrez o backgammon— llenan con gusto las horas calurosas. Para moverse un poco: frisbee, pelota, bádminton, una comba o una goma elástica. En el agua, un flotador o una colchoneta regalan minutos a la deriva, mientras que unas aletas, una máscara e incluso pistolas de agua convierten una tarde calurosa en puro juego.

También encajan los momentos creativos: un pequeño set de dibujo y instrumentos sencillos como guitarra, ukelele, armónica o maracas animan las veladas junto al fuego. Libros, revistas y crucigramas son compañía fiable. Para observar el cielo o la fauna, un telescopio o unos prismáticos pueden volver especial lo cotidiano. Un poco de equipo lúdico deja recuerdos duraderos en el campamento.

Qué necesitas para mantenerte a salvo

La seguridad va primero, sin importar la duración de la escapada. Lleva siempre un botiquín con vendas, tiritas, antisépticos y medicación para molestias comunes, además de remedios para picaduras y cualquier tratamiento personal para dolencias crónicas. Al caer la noche, un frontal o una linterna es mucho más práctico que la luz del móvil. Para orientarte, confía en mapas y brújula en lugar de depender solo de lo electrónico. Un cargador o batería externa mantiene con vida los dispositivos.

El agua no se negocia: lleva una reserva y añade filtros o pastillas potabilizadoras. Mete comida ligera y calórica como frutos secos, fruta deshidratada y barritas energéticas. Para comunicarte, un teléfono móvil cargado es esencial; en zonas remotas sin cobertura, un teléfono satelital o una radio pueden ser el plan B. Un silbato es una señal de emergencia simple y eficaz.

El equipo para encender fuego —cerillas y mecheros en envase impermeable— conviene respaldarlo con pedernal y acero. En regiones con grandes depredadores, el spray antiosos u otros aerosoles disuasorios pueden ser necesarios. Otro buen hábito es trazar la ruta y dejar una copia a amigos o familia para que sepan dónde estarás. Si puedes, valora cursos básicos de primeros auxilios y orientación terrestre. Un poco de planificación convierte el riesgo en un margen manejable.

Sigue estas pautas y lleva lo esencial: tu caminata de verano se sentirá más segura, fluida y, sobre todo, más gratificante.