13:38 07-12-2025

Cómo Haifa pasó de ciudad industrial a hub tecnológico

Descubre la transformación de Haifa: de refinerías y fábricas a Matam, un hub tecnológico con Intel y Google, y un puerto modernizado. Planes urbanos, retos.

By Michael Paul Gollmer de:Benutzer:Mipago - Own work, CC BY-SA 3.0, Link

Si alguna vez has estado en Haifa o la has visto en fotos, seguramente te llamó la atención una mezcla poco común: un puerto en plena actividad, las laderas verdes del Monte Carmelo y edificios relucientes con los logotipos de las mayores compañías del mundo. Detrás de esa postal hay una historia real de transformación. En las últimas décadas, la ciudad ha cambiado de forma drástica: pasó de las fábricas y el petróleo a convertirse en un polo tecnológico de Israel, y eso ocurre en la práctica, no solo en los documentos.

Del vidrio a la gran industria

Haifa tiene historia. Hubo gente viviendo aquí hace miles de años y, más tarde, la ciudad produjo vidrio y tintes. Con la llegada del siglo XX, Haifa se volvió una capital industrial: el puerto se expandió, funcionaron refinerías de petróleo y las plantas químicas trabajaron a pleno rendimiento. Esto se notó especialmente en la zona de la bahía, donde se concentraban grandes instalaciones y depósitos de combustible.

Aquel impulso industrial fue clave para el país, pero tuvo un costo: contaminación del aire, malos olores y poco margen para un desarrollo urbano moderno.

La Haifa de mañana arranca en Matam

El cambio se aceleró con el auge de la ciencia y la tecnología. En la década de 1970 surgió en el sur de Haifa el parque tecnológico Matam; sus siglas remiten a Centro Científico e Industrial. Hoy, Matam es el mayor parque tecnológico de Israel y alberga a gigantes como Intel, Google, Apple, Microsoft, Amazon y otros.

Ya está en construcción un nuevo complejo de oficinas, Matam East, con una superficie total de más de 120.000 metros cuadrados. No es solo espacio adicional: es una señal clara de que Haifa ha dado un paso firme hacia el mundo de la alta tecnología.

Muy cerca se encuentran dos grandes universidades, el Technion y la Universidad de Haifa. Esa proximidad tiende un puente directo entre la formación y el empleo real: los estudiantes estudian y pueden dar con un trabajo en la misma zona. Da la impresión de un circuito virtuoso que se retroalimenta.

Qué está pasando con el puerto

El Puerto de Haifa sigue siendo una pieza vital de la ciudad, y también está cambiando. En los últimos años se han construido nuevos muelles, se han instalado grúas modernas y han comenzado procesos de automatización. En pocas palabras: más rápido, más limpio, más cómodo.

En 2025, las autoridades municipales aprobaron un nuevo plan por el cual se cerrarán las secciones antiguas del puerto —donde se almacenaba combustible y operaban compañías petroleras—. En su lugar aparecerán centros logísticos, almacenes modernos y, posiblemente, barrios residenciales. Suena a otro paso en la transición de un frente marítimo fabril hacia una ciudad inteligente.

Qué pasará con la zona industrial de la bahía

La gran incógnita es qué hacer con la vasta zona de plantas antiguas en la bahía. Muchas de esas instalaciones ya no hacen falta, pero ocupan cientos de hectáreas. Las autoridades quieren sanear el área, cerrar los puntos peligrosos y levantar viviendas, parques y nuevas oficinas.

El objetivo es nítido: convertir esa parte de la ciudad en un lugar cómodo para vivir y trabajar. Es un proyecto grande y llevará tiempo, aunque las obras ya empezaron. El rumbo parece claro.

¿Todo va sobre ruedas?

No del todo. Cuando la industria de siempre se va, los empleos también se van. Quienes trabajaban en las plantas no siempre pueden dar el salto inmediato a la tecnología o la logística. Eso genera tensiones.

Hay, sin embargo, un lado favorable: en los últimos años Haifa ha sumado más puestos en alta tecnología. Este camino exige nuevas habilidades, y la gente joven está entrando con decisión en TI y profesiones afines. Cuesta no ver la lógica de ese giro.

Conclusión

Haifa es un ejemplo de cómo una ciudad puede transformarse. De nodo industrial de fábricas y humo, está pasando a ser un espacio moderno para trabajar, vivir y crecer, con el mar, las laderas verdes del Carmelo y una escena cultural vibrante como telón de fondo.

El ritmo no es vertiginoso y los obstáculos son reales. Aun así, ya hoy Haifa muestra que una ciudad puede reescribir su historia sin irse a ninguna parte y apoyándose en sus propias fortalezas.